Café en Charles de Gaulle, París.
Mi sorpresa fue mayor cuando, además de los sofá, encontré en mi sala de embarque los escritorios y espacios dedicados a trabajar con la laptop e internet. Un gran sala se abría ante mí.
Inmediatamente quise sentarme en uno de esos espacios, de largas mesas y bonitas lámparas; pero me detuvo el olor a café recién hecho, venía de uno de los establecimientos que comenzaba a atender a sus primeros clientes. Iban a ser las 7 am, y no pensaba perderme una taza del recién hecho.
--Inmediatamente quise sentarme en uno de esos espacios, de largas mesas y bonitas lámparas; pero me detuvo el olor a café recién hecho, venía de uno de los establecimientos que comenzaba a atender a sus primeros clientes. Iban a ser las 7 am, y no pensaba perderme una taza del recién hecho.
Diego Ganoza


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